¡¡¡Muy buenas a tod@s cervecer@s!!! Estoy feliz de traeros el análisis de la cerveza IPA de The Fitzgerald, birrica que consumí en un establecimiento de la cadena de Casual Food que le pone el nombre a la bebida, a un precio de 2,90€ el botellín de 1/3 (o sea, unos 8,7€ el litro, precio que no me parece nada exagerado para lo que te podrían cobrar siendo hostelería y una cerveza propia).
Acerca de la empresa
La cadena de The Fitzgerald se trata de una empresa española (lo que puede sorprender, debido al nombre de la franquicia) que abrió en 2013 en Torrent, Valencia. La misma empezó a destacar por los elaborados, coloridos y extraños diseños que se manejaban en los locales, junto a la calidad de sus hamburguesas, lo que les permitió abrir en 2015 otro establecimiento en Gandía. A partir de ahí han ido creciendo y ganando mucha notoriedad, de tal modo que, para el año 2020 contaban con 10 restaurantes.
Su web, además de la historia que os conté anteriormente, cuenta con otros muchos apartados.
Son los siguientes: el de Menú, en donde puedes ver todos sus productos, con unas imágenes que, sinceramente, abren el apetito hasta a un budista que se alimenta de rayos solares y chupitos de agua de azahar; el de Trabaja con Nosotros, en donde te venden la moto para que formes parte de la plantilla (sin entrar en salario… ahí alomejor se te van las ganas); el de Stores, en donde puedes ver que hamburguesería tienes cerca (para saber el número aproximado de locales, pues un ratio de 500km desde mi pueblo, Ibi, en Alicante, y salieron 21 locales); el de Eventos, en donde te ofrecen llevar hamburguesas donde quieras, y reservar su Food Truck; el de App, en donde te presentan las ventajas de emplear su aplicación móvil; y el de Cultura, en donde puedes leer su manifiesto, historia y descripción de la calidad de los ingredientes.
También está el de The Fitz Apparel, en donde te redirigen a una web de moda (supongo que será marca propia, o estarán afiliados a la misma); el de Abre tu Fitz, donde te ofrecen la posibilidad de ser franquicia; y el de Contacto, en donde puedes llevar a cabo la consulta que desees.
Pero, ¿quién elabora la bebida?
Pues ni más ni menos que Tyris, la gran valenciana (junto a Turia).
Esta cervecera nació de la necesidad de dos españoles, tras su paso por varios países de Europa probando una gran variedad de cervezas, de elaborar una cerveza que les recordara a las mismas, a la vez que buscaban crear una cerveza que se mereciera el honor de representar a Valencia.
Se fundamentan en 4 valores, que se podría decir que serían los pilares sobre los que se sostiene la empresa: autenticidad, artesanía, irreverencia y creatividad.
A la hora de elaborar cada cerveza, se lleva a cabo el siguiente proceso: diseño de receta, molturado del grano, macerado del mosto, «lauter» (que iría siendo el filtrado), cocción (aquí se añade el mosto), whirlpool (o centrifugado, de toda la vida), enfriado, fermentación primaria (adición de las levaduras), lagering (entiendo yo que, dependiendo de la cerveza, durará más o menos), embotellado (de forma isobárica, para mantener la presión generada durante la fermentación, por el CO2) y almacenaje en frío, para las cervezas ya acabadas.
Además, destacar que la empresa da la posibilidad de visitar sus instalaciones, acompañado de la cata de 5 cervezas y un picoteo. Y por si fuera poco, tienen el servicio «Tyris on tap» por el que puedes ir a comer y probar todas las cervezas.
Acerca de la cerveza IPA
Ya hemos hablado de esta tipología en muchas ocasiones, pero si es preciso, es preciso. Las cervezas English IPA son una evolución de las PA o Pale Ale, creadas a finales del siglo XVIII para lograr un producto que aguantara las largas travesías desde Gran Bretaña hasta las Indias (debido a que de ahí traían especias, telas, esclavos… y necesitaban un buen brebaje para sus colonias en el continente asiático). ¿Cómo? Aumentando el contenido en antioxidantes y alcohol, principalmente. Esto mediante unas cocciones con mayor cantidad de lúpulo y unos mostos más cargados de azúcares fermentables.
Hoy en día se han puesto muy de moda, como si fueran una variedad nueva, o la típica minoritaria en la que poca gente ha mostrado su interés, pero, ¿sabíais que son anteriores a las lager que tomáis? Esto es porque, la típica de bar de hoy en día, se creó y consolidó en el siglo XX; en España, con empresas clásicas como Mahou, Estrella Damm, Estrella Galicia…
Fijándonos en datos del BJCP, este estilo de bebida se puede encuadrar en las siguientes características:
Apariencia. De dorado a ámbar oscuro (6-14 SRM) pudiendo estar filtrada o turbia, con una corona moderada, persistente y tostada.
Olor. Predominio de las notas a lúpulo, con ciertos matices a pan o galleta, incluso de caramelo y malta tostada. Asimismo, se permiten ciertas notas afrutadas.
Flavor y sensación en boca. Cuerpo medio bajo a medio, muy suave, sin la astringencia del lúpulo, con una buena carbonatación que puede reforzar el final seco. Percepciones similares al olor. Aguas con mucho sulfuro le aportan un carácter mineral especial que se refleja en un final seco. Asimismo, cierto alcohol puede ser perceptible.
Estadísticas vitales. De 40 a 60 IBUs y de 5º a 7,5º.
Análisis técnico de la cerveza
Madre mía, que tostón os he metido, ¿que os parece si ya nos metemos más a fondo en lo que envuelve a la cerveza IPA de The Fitzgerald?
Embotellado. La bebida se presenta en un botellín de corte western, en un color crema clarito, en donde hallamos dos etiquetas, una frontal, con el dibujo de lo que parece un cañón (no de disparar) junto a la denominación «Renegade National Park«, en la que pone quién lo ha hecho, la variedad de cerveza, el volumen alcohólico y de líquido; por su parte, en la trasera hallamos los ingredientes y lugar de elaboración.
Ingredientes. Por suerte, aquí no tenemos muchas sorpresas, y es que la bebida posee una lista la mar de bonita: agua, malta de cebada, lúpulo y levaduras.
Contenido alcohólico. Esta bebida cuenta con un ABV de 6,5º que, si lo traducimos a un lenguaje que el español medio comprende, significa que por cada 100mL nos aporta unos 5,2g de alcohol. De este modo, teniendo una bebida de 330mL, por beberla toda nos estaremos jodiendo unos 17,2g de etanol. Esta cantidad supone algo más de 4/5 de la recomendada moderada para mujeres (20g) y casi 3/5 de la recomendada moderada para hombres (30g).
No obstante, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. Suponiendo que la bebida nos aporta unos 4g de azúcares cada 100mL tenemos que, beberla toda, nos da unos 13g. Así pues, beber todo el líquido implica un consumo de unas 156kcal, o lo que es lo mismo, unas 47kcal cada 100mL.
Análisis organoléptico de la cerveza
Ale, ya hemos llegado al punto que más atención va a acaparar: el análisis gustativo y sensorial de la cerveza IPA de The Fitzgerald.
Color. Este se ve a través del vaso de calavera que tenéis en la foto, y la verdad que, el mismo, molaba mucho. Vajilla a parte, su color era un ambarino al que, personalmente, le daría un valor de unos 9-10 basándome en el sistema de clasificación del color SRM.
Espuma. La bebida genera una baja cantidad de espuma, que se deshace rápidamente. Respecto al rocío, este es muy elevado, y eso que la bebida tampoco sabría deciros si estaba muy filtrada, pues el grosor y morfología del vidrio, sumado al tono de la bebida impedía ver a través del líquido (aunque, siendo artesana, entiendo que no está filtrada).
Olor. En nariz aporta notas muy frutales, fácilmente asociables a una cerveza de la tipología IPA.
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca entra con un cuerpo medio-bajo, con gran toque a lúpulo y cítrico (la malta no es muy perceptible), asimismo, la salinidad se hace presente, provocando salivación en la boca. El postgusto no es muy elevado, dejando un remanente de amargor y frescor cítrico.
Amargor. No es ni muy alto ni muy bajo, de modo que, personalmente, le daría un valor de unos 22-23 IBU’s perceptibles.
Maridaje de la cerveza IPA
La bebida la tomé junto a una hamburguesa de la cadena (la Rockefeller Burguer) y, como no, fue un acierto, pues toda la carne y la grasa eran bien limpiadas por la bebida, además de aporta un toque de frescor y fruta ante un plato bastante pesado. Clásica combinación que nunca falla.
También la puede probar con otros platos frescos y ácidos, como una paellita, mejillones al vapor, ensalada de frutos rojos…

