¡¡¡Muy buenas a tod@s cervecer@s!!! En el día de hoy os traigo la receta de una bebida fermentada que no es ni cerveza ni sidra. Se trata de una bebida asociada a los vikingos y bávaros (lo que no entiendo mucho porque creo que a 5º de media la actividad de las abejas va a ser bastante baja): una hidromiel a la que hemos adicionado lúpulo y fruta.
Cabe destacar, como contexto, que me animé a elaborar esta bebida para las fiestas de mi pueblo, y contentar a mis amigos, pues los cubatas están muy caros.
Ingredientes empleados
Para la elaboración de este «néctar de los Dioses» he empleado:
2L de Agua Osmotizada, es decir, del grifo con filtro de ósmosis.
1Kg de Miel de Milflores, marca blanca.
7g de lúpulo Perle, que se emplea principalmente como lúpulo de olor, aunque posee suficientes alfa ácidos (5-9%) como para poder considerarse de amargor.
Unas cuantas rodajas de melocotón.
1g de Levadura Safale S-33, que se trata de una levadura que, según dicen, cumple para cualquier fermentado.
Procedimiento
Primeramente, llenamos una olla con el agua necesaria para elaborar la bebida, y la calentamos hasta unos 100ºC, hasta que el agua empiece a hervir. Con esto logramos que al introducir la miel se disuelva rápidamente y no se formen aglomeraciones.
Posteriormente introducimos las fruta y el lúpulo para que suelten sustancia. Asimismo, esperamos a que empiece a aparecer una espuma por encima y la vamos sacando. La misma se compone de proteínas, ceras y demás compuestos, por lo que no implica que sea mala o se deba eliminar. No obstante, su presencia en el producto final genera un producto más turbio y con un sabor menos limpio. Por ello, este paso es opcional.

Dejamos unos 20 minutos desde que empezamos a desespumar y luego retiramos del fuego. No es necesario más tiempo, pues a diferencia de la malta, en la cerveza, la miel está compuesta en su mayoría de mono y disacáridos, de modo que no requiere una elevada exposición para su hidrólisis.
Retiramos el lúpulo (introducido previamente en una bolsa, para que no se esparza por todo el líquido) y la fruta.
Al retirar del fuego podemos optar por la vía rápida y segura, o la lenta y «peligrosa». O meter en un baño de agua con hielos para que rápidamente baje la temperatura, o dejar en la olla (o tanque fermentador, en caso de que transvasemos antes de que se enfríe) y dejar que hiele a temperatura ambiente.

Tomé una porción de bebida y le medí la densidad, dándome un resultado de 1,105 a 23ºC.
Al alcanzar el rango de 20-30ºC (dependiendo de la temperatura ambiente) introducimos la levadura, previamente hidratada en un vaso, en el líquido. Cerramos y dejamos fermentar al menos una semana, a ser posible, removiendo el contenedor de vez en cuando, para que las levaduras se vayan repartiendo por todo el líquido y lleguen a los azúcares.
La cantidad de producto final fue de unos 2,5 litros de producto.
Pasada la semana embotellé, sin chaptalizar (pues bastante dulce es la bebida) y, tomé la densidad, con un valor de 1,03.
Para mi sorpresa, a los pocos días tuve un problema durante la maduración, y es que, una porción que metí en una botella de plástico reventó y se me salió el líquido. No así en las embotelladas en vidrio. Pero en las mismas tuve que, cada unos cuantos días, abrir para que se eliminara el exceso de gas, y los dos minutos sacando gas sin parar no se los quitaba nadie. Por ello, os recomiendo dejarlo más tiempo fermentando, hasta que la densidad baje por debajo de 1’02.
La maduración final, por temas de fechas, fue de unas 4 semanas.
Finalmente, cuando lo consumí, le volví a medir la densidad, y el valor era de 1,013 a la misma temperatura (casi nada).
Análisis técnico y organoléptico de la cerveza
Una vez explicado el periplo de la elaboración, introduzcámonos de lleno en el análisis de la receta de hidromiel con lúpulo y fruta.
Contenido alcohólico. Démosles a las matemáticas. Sabiendo que la densidad inicial es de 1,105 y que la final es de 1,013: 105-13=92–>92*0,105=9,66–>9,66*1,25=12,08º. Este sería el ABV, de modo que si lo extrapolamos a gramos nos sale un valor de 9,66g cada 100mL (multiplicando por 0,8). Es decir, una ostia en toda regla.
No obstante, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. Viendo la baja densidad que se ha logrado, vamos a basarnos en el supuesto de siempre: cada 100mL la bebida aporta unos 4g de azúcares. Teniendo un ABV de 9,66º, por cada 100mL nos estaremos tomando alrededor de 87kcal.

Color. La bebida posee una coloración bastante clarita, de modo que, personalmente le daría un valor de unos 5-6 SRM basándome en la escala de clasificación del color.
Espuma. La bebida genera una baja cantidad de espuma, que se va rápidamente, junto a un elevado burbujeo que bien recuerda al de un refresco. Si bien no está excesivamente filtrada, la turbidez no es muy alta. No obstante, sí que hay lías en el fondo, probablemente por intentar aprovechar el líquido al máximo.
Olor. En nariz la bebida aportaba notas a fruta roja y a miel. Es decir, los ingredientes que le metí.
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca entra con un primer trago medio-alto, bastante sedoso en donde predomina el dulzor (donde predominan las notas frutales) con un toque alcohólico de fondo. En el paso aparece cierta astringencia, no muy elevada. Finalmente, deja la boca salivando un poco.
Maridaje de la Hidromiel con lúpulo y fruta
Tomé esta bebida junto a un plato de arroz con verduras y salsa de tomate y mantequilla. A ver, como ya sabemos, el tomate frito suele borrar todo, y maridar muy bien con lo que sea, pero en este caso, la salinidad del plato, al entrar en contacto con la bebida, se veía acrecentada, al igual que potenciaba el dulzor y el alcohol, resultando en una combinación bastante disonante.
Lo recomiendo tomar junto a un postre bastante dulce o como aperitivo, a solas.

Si quieres leer acerca de otros productos que no sean cerveza, puedes leer artículos o análisis de sidras.

