¡¡¡Muy buenas cervecer@!!! Hoy vamos a virar un poco de sabor con la cerveza Huerta Madre de Cervezas Yakka, una lambic en botellín de 37.5cL que me fue regalada, por lo que desconozco su precio. En webs oscila los 7-8€ por lo que el precio por litro estará en los 20€ (es decir, no es para todos los bolsillos).
Acerca de la empresa
La cervecera Yakka, se trata de una fábrica afincada en Murcia, nacida en el año 2009, la cual, leyendo su típico apartado de Sobre nosotros me ha llamado mucho la atención, y es que, en un punto dicen que lo que no les gusta y cambiarían del mundo cervecero es la estandarización de la cerveza pilsen de las grandes empresas (o sea, el 90% del consumo español).
Esto se puede leer en su web, en donde además vas a encontrar la Tienda, con cervezas y merchandising, packs y un servicio de suscripción (tú pagas y ellos eligen que bebes); el Bar, en donde puedes comer, beber y visitar la empresa (con un precio de 22.5€ con aperitivo y 37.5€ con comida); El Gremio, que es un sistema de puntos con el que engancharte, fomentar tu consumo y a cambio ofrecerte descuentos; el de Nosotros, que ya hemos comentado anteriormente; y el de Contacto, en donde escribir un ticket y ver la ubicación de la empresa.
Acerca de la cerveza Huerta Madre
El producto no nos indica el estilo exacto, aunque con las indicaciones de que es una cerveza ácida el cerco se reducen considerablemente. Con una graduación considerable, color claro y sin la adición de frutas simplemente estamos ante una Lambic (23D), estilo que sirve como representación de lo que es una birra de fermentación espontánea.
El producto se puede encontrar en dos formatos: botella de 37.5cL y de 75cL (es decir, del tamaño de una botella de vino).
En cuanto a si es un producto premiado, no es el caso.
Para conocer más datos en relación al estilo Lambic, puedes leer mi resumen basado en la guía BJCP de 2021:
Apariencia. Amarillo pálido a dorado profundo (3-6 SRM), con una claridad un poco turbia (más las jóvenes) a buena (más las maduradas). La corona, blanca, no suele tener buena retención.
Olor. Las jóvenes suelen ser ácidas y afrutadas, evolucionando con el tiempo a tierra, heno, caballo… La fruta puede ser cítrica, roja… evolucionando con el tiempo. Si se detecta malta, suele ser dulce, a cereal, pan… El lúpulo no se aprecia.
Flavor y percepciones somatosensoriales. Cuerpo bajo a medio-bajo, con un poco de tartárico sin llegar a ser astringente. Las versiones tradicionales no suelen ir carbonatadas, aunque hoy en día sí pueden llevar un poco.
Similar al aroma. El amargor no se suele percibir, y el ácido equilibra el dulzor. Final seco que se acrecienta con los años.
Estadísticas vitales. De 0 a 10 IBUs y de 5º a 6.5º.
Análisis técnico de la cerveza
Continuemos conociendo más datos en relación a la cerveza Huerta Madre.
Embotellado. El producto viene en botella verde de vidrio gordo y 37.5cL, con culo ancho y dos etiquetas.
La frontal, de color rojo, nos presenta el logotipo de la marca, el dibujo de una mujer en trapos menores (a modo de ninfa de la Naturaleza o Eva en el Edén, con un eclipse de fondo), el nombre del producto, su particular método de elaboración (fermentación en barrica) y la graduación alcohólica.

En la trasera, de color blanca, nos cuentan que emplean bacterias lácticas y levaduras salvajes murcianas (me estoy viendo la industria belga tambalearse), el «maridaje» (tomártela mientras practicas el earthing), los ingredientes, el lugar de producción, el volumen de líquido, el amargor, la temperatura ideal de servicio (6ºC) y la fecha de consumo preferente.

La chapa es muy simple: dorada.

Ingredientes. Su lista es un poco más larga de lo habitual, componiéndose de agua, malta de cebada y centeno, copos de avena, trigo y cebada, lúpulo y levadura (les faltó mencionar a las lactobacterias). No sabría deciros que esperar de tanto cereal: un líquido bien turbio, sedoso, suave, refrescante y con un pequeño toque seco (aunque sea temporal).
Contenido alcohólico. El volumen de alcohol se ubica en los 6.7º por lo que, al cambio, estaremos bebiendo un total de 5.36g de alcohol por cada 100mL de producto. Si bebemos la botella entera nos agenciaremos al organismo un total de 20.1g de etanol. Esta cantidad cubre la recomendada moderada para mujeres (20g) y supone un 67% de la recomendada moderada para hombres (30g).
No obstante, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. Es un dato que no se nos indica, pero que se puede aproximar a partir de sus nutrientes. Con unos 4g de azúcares por cada 100mL beberemos un total de 15g por la botella, tomando, de este modo, un total de 201kcal o 53.5kcal en 100mL.
Análisis organoléptico de la cerveza
Vamos a conocer más a fondo los atributos de la cerveza Huerta Madre.

Color. Tiene una tonalidad anaranjada, a la cual doto de un valor de 6 basándome en la escala SRM.
Espuma. Su producción es muy baja, blanca y sin retención. Es decir, a los dos segundos desaparece.
El rocío de burbujas es medio, en burbuja fina, no viéndose casi por la elevada opacidad de la birra.
En cuanto a la lágrima, no es muy elevada, quedando el cristal prácticamente intacto.
Olor. En nariz básicamente lo que destaca es el ácido láctico derivado de la fermentación de las bacterias lácticas. De fondo recuerda un poco a las kriek (aunque eso es porque también son cervezas ácidas, y el toque aportado por dicho sabor se relaciona fácilmente con las cerezas).
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca entra, en un primer trago, con cuerpo medio. Es un poco efervescente (recordando a un refresco) y destaca en acidez, tanto en la lengua como en garganta, donde se acompaña de un poco de cereal. Es muy refrescante y termina con un final húmedo. El amargor prácticamente no existe.
Su postgusto es ácido en garganta con bastante salivación general.
Posteriores tragos se sienten muy similares, con bastante acidez, sumando un poco de lúpulo en la entrada.
Amargor. La empresa le da 4 IBUs con los que estoy de acuerdo (es un valor por darle algo).
Maridaje de la cerveza Huerta Madre
Esta bebida fue consumida junto a verduras asadas (cebolla, champiñones, judías, zanahoria y coliflor) con boniato, pipas, queso tierno y un poco de pesto.
Quedó bien. Hay que tener en cuenta que esa acidez es difícil de compensar por lo que se trata de encontrar una comida que no potencie aún más el sabor, beneficiándose a su vez de la acción de los ácidos orgánicos (por ejemplo, en una paella, a la que se le suele echar limón).
Otra opción de maridaje puede ser junto a unos espetos de caballa a la brasa, una lasaña de cordero con calabacín y queso philadelphia, y una manzana al horno bañada en helado de galleta.
¿Qué te ha parecido la cerveza? ¡Déjame tu opinión en los comentarios!
¡Te leo!

