¡Buenas cervecero! En el día de hoy vamos a testear la kombucha Dragon Lemonade de Flax & Kale, producto español que adquirí en el supermercado Carrefour Market a un precio individual de 2.59€ la botella de vidrio (bastante gordo) de 33cL, o sea, unos 7.8€ el litro (a fecha de diciembre de 2024). Directamente de su web se puede adquirir por el mismo precio, así que compradla donde más os guste (aunque tiene 5.9€ de gastos de envío, hasta 55€).
Acerca de la kombucha Dragon Lemonade
El producto busca semejarse a una limonada (como su nombre indica), debiéndose el término dragon al uso de pitaya, fruta americana no muy comerciada en España que también tiene por nombre fruta del dragón.
Como toda kombucha, no deja de ser una bebida basada en el té que se saboriza con frutas. En este caso, los elementos principales, que caracterizan y saborizan la bebida, son el limón, la lima y la pitaya. Para la fermentación se utiliza el SCOBY, un disco mucoso en apariencia compuesto por levaduras (Saccharomyces y Zygosaccharomyces), bacterias acéticas (Acetobacter) y alguna bacteria láctica, principalmente. Dependiendo de la composición del cultivo el producto final será distinto, con más notas lácticas, acéticas, más o menos CO2…
Formato de comercialización. Únicamente se vende en botella de vidrio de 33cL.
Premios. No encontré ningún distintivo a nombre del producto.
Análisis técnico de la cerveza
Veamos un poco más de información sobre la kombucha Dragon Lemonade de Flax & Kale.
Embotellado. El producto se comercia en botella de vidrio de 33cL, con una única etiqueta con tres partes diferenciadas en donde destaca el blanco, rosa pastel y verde pistacho.
En la cara frontal se ve el isotipo de la empresa junto al logotipo, el nombre del producto, los ingredientes principales y los reclamos de vegano, frutas prensadas en frío, fermentada con probióticos, baja en azúcares y baja en calorías.
A mano zurda aparece la denominación comercial del producto, la lista de ingredientes, las recomendaciones de conservación y consumo, la empresa y lugar de producción, el sello de empresa B Corporation (es decir, que es muy sostenible), la dirección web, la tabla nutricional y el reclamo sin pasteurizar.
En el costado diestro se ve el dibujo de una dragona bebiendo (lo que parece ser) esta kombucha, subida a la rama de un árbol. Su eslogan, La madre de los dragones (si te despistas, vuela), y un QR que te redirige a la página principal de su web.



En cuanto a la chapa, simplemente es una rosca plateada (bastante grande).
Ingredientes. Cuenta con una lista un tanto larga, compuesta por un 90.9% de té kombucha (agua, azúcar, 0.5% de té verde y SCOBY), 4.5% de zumo de limón y 2.7% de zumo de lima prensados en frío, 1.8% de pulpa de pitaya, glucósidos de esteviol, zumo de remolacha y CO2. Pd: si bien la pitaya es morada, su carne es blanca, de modo que el color de la bebida se logra con ese pequeño porcentaje de zumo de remolacha (menos de un 1%).
Contenido alcohólico. Si bien puede presentar algún azúcar residual, se entiende y acepta que la graduación es de 0º.
Aun así, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. Este dato se nos indica. Por cada 100mL el aporte es de 18kcal. Tomando toda la botella la cantidad asciende a las 59kcal.
Análisis organoléptico de la cerveza
Ahora la parte deliciosa. Catemos la kombucha Dragon Lemonade de Flax & Kale.

Color. La bebida es purpura, por la adición de remolacha (y un poco artificial visualmente hablando, todo sea dicho). Aunque en la escala SRM desentona un poco, si nos fijamos en el tono, su valor sería de unos 4.
Espuma. Apenas produce, un poco, durante unos pocos segundos. Rápidamente desaparece toda.
Columna de burbujas. Hay pequeñas burbujas adheridas por todo el vaso, junto a varios rocíos que suben por distintas partes, y que se aprecian perfectamente desde la superficie. O sea, está bien carbonatada. Eso sí, no es cristalina, presentando bastante turbidez.
Lágrima. Por su nulo ABV y el uso de zumos (y no tanto de la cáscara), apenas hay elementos que se puedan adherir al cristal.
Olor. En nariz se percibe la lima con mucha claridad, destacando sobre el resto.
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca entra, en un primer trago, con cuerpo medio, muy suave, dulzón y ácido (bien equilibrado), con notas como de manzana y melocotón (referente al toque dulce). Desemboca en un final salino, ácido y un poco seco.
En el postgusto la boca queda con algo de acidez general, induciendo bastante a la salivación.
Posteriores tragos son más suaves ya que los sabores se quedan en la boca. El dulzor también aparece en la garganta (con una percepción similar a la de miel). Es muy refrescante.
Amargor. Para este caso no hay elementos que favorezcan su aparición.
Maridaje de la kombucha Dragon Lemonade
Tomé la bebida junto a un puchero de fideos, patata, zanahoria, carne de cerdo y pencas.
Resultó en una acertada combinación. Por un lado, la acidez casaba increíblemente bien con el caldo, salado (ya que se equilibran) así como con la carne, salada y umami, mientras que la grasa cortaba el exceso de acidez (ya neutralizado de por sí con el dulzor de la propia bebida). Por otro lado, la sal del plato enfatizaba el dulzor, sacando la pitaya.
Otra opción de maridaje puede ser con una ensalada de rúcula, espinacas, aguacate, mango y nueces con vinagre balsámico, con unos rollitos de primavera de camarones, hierbabuena, maíz dulce y salsa de tamarindo, y con un sorbete de maracuyá.
¿Qué te ha parecido la kombucha? ¡Déjame tu opinión en los comentarios!
¡Te leo!

