¡¡¡Muy buenas a tod@s cervecer@s!!! Estoy contento por traeros el análisis de la cerveza Criolla de La Sagra, bebida de la emergente y relampagueante cervecera toledana, que se comercia en un botellín de 33cL con un precio de 1,86€ en la cadena de Supermercados de El Corte Inglés (sí, esa que patrocina Masterchef y dona el excedente a comedores sociales). De este modo, todo un litro nos saldría a unos 5,5€, lo que empieza a picar un poco, aunque buenos, es una red ale jeje.
Acerca de la empresa
La Sagra no es la primera vez que la traemos al blog, y es que esta cervecera nacional nacida en Toledo está cogiendo mucha fama estos últimos años por su originalidad a la hora de elaborar cervezas como La Sagra Miel y Anís, La Sagra de calabaza y La Sagra Flanders. Además, han participado en algún que otro torneo de birras a nivel mundial (o concurso, o como quieran llamarlo) llevándose premios, como el de su cerveza lager, que ganó medalla de oro en dos categorías.
Esta empresa nació de la unión por el cariño hacia la bebida de un cervecero, un chef y una ceramista. Debido al carácter de Toledo, en el que han convivido muchas razas juntas en el pasado, eso es lo que buscan mediante sus cervezas: hacer combinaciones que nadie se esperaría.
Acerca de la cerveza Criolla
Estamos ante una red ale, o sea, una cerveza roja (aunque nunca se llega a conseguir el tono rojo sangre, pero bueno). Concretamente se trata de una Irish Red Ale, bebida de la que me enorgullezco fardar de que llevé a cabo un trabajo en tercero de la carrera, explicando su proceso de elaboración, características… Básicamente es como una porter pero a la que le han reducido las maltas tostadas, como cuando gastas menos Colacao, de modo que se colora menos.
Si nos vamos a la guía del BJCP (la Biblia de los cerveceros) podemos leer las siguientes características asociadas al estilo de cerveza a tratar:
Apariencia. Color ámbar a cobre-rojizo (9-14 SRM), bien filtrado, con una corona algo tostada y persistente.
Olor. Notas medias a bajas a malta, con matices a caramelo, tostado o toffee. Posibilidad de notas a lúpulo y mantequilla.
Flavor y sensación en boca. Cuerpo medio-bajo a medio, con una carbonatación moderada. Similar al olor, con un amargor de medio a medio-bajo, y un final medio-seco. Si bien suele predominar la malta, el uso de variedades tostadas provoca que el amargor se pueda ver incrementado.
Estadísticas vitales. De 18 a 28 IBUs y de 3,8º a 5º.
Por último, resaltar de esta cerveza en concreto que ha recibido la medalla de plata en el Brussels Beer Challenge de 2022, premio que, para mi sorpresa, no han plasmado en el etiquetado, sino que me enteré de él entrando en la web de la bebida.
Análisis técnico de la cerveza
¡Perfecto! Ya sabemos de qué estamos hablando, así que desgranemos un poco más la cerveza Criolla de La Sagra.
Embotellado. La bebida se presenta en un botellín de 33cl, estándar, color marrón translúcido, con dos etiquetas de color granate que no destacan mucho. En la frontal aparece el nombre de la empresa junto al de la variedad de la cerveza, el logo de la marca, el volumen alcohólico sobre una escultura que parece americana. Esto se puede justificar en que los criollos, vinculante a España, eran americanos de padres españoles. Es decir, que no eran nativos del continente.
En la parte izquierda de la etiqueta te explican, en castellano e inglés, un poco acerca del producto, junto a una tabla que mide la intensidad de aroma y amargor, que los ubica en un valor de tres, a ambos. Por otro lado, en la parte diestra encontramos la denominación legal de la bebida (cerveza), la lista de ingredientes, la localización de la empresa, el volumen de líquido y la fecha de consumo preferente. Por último, en su chapa observamos sobre un círculo, tipo mandala, las iniciales de la marca: L y S.

Ingredientes. Por suerte la bebida se nos presenta pura, y es que simplemente cuenta con una lista de ingredientes clásica: agua, malta de cebada, lúpulo y levaduras. Concretamente emplean siete maltas europeas y lúpulo (una variedad, digo yo, pues no especifican) proveniente de América.
Contenido alcohólico. La cerveza presenta un ABV de 6,1º, o lo que es lo mismo: cada 100mL nos estamos apretando unos 4,9g de modo que, bebiéndola toda nos estaremos agenciando unos 16,1g de etanol. Esta cantidad supone unos 4/5 de la recomendada moderada para mujeres (20g) y algo más de 1/2 de la recomendada moderada para hombres (30g).
No obstante, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. No nos vamos a calentar la olla, y es que la empresa nos facilita dicho dato diciéndonos que, cada 100mL, aporta 57kcal, o lo que es lo mismo, 188kcal por todo el botellín.
Análisis organoléptico de la cerveza
¡No te vayas todavía, no te vayas por favooooor! ¡Que llega la cata de la cerveza Criolla de La Sagra y te va a gustar un montóooon!

Color. La bebida va tirando a marronácea, con un color de sangre oxidada, por lo que presonalmente y basándome en el sistema de clasificación del color SRM, le doy un valor de 22-23. Eso sí, todo a ojo jeje.
Espuma. La bebida genera una muy elevada cantidad de espuma, de color crema, que se va a una velocidad bastante lenta. En cuanto al rocío, se percibe muchísimo, pese a que nos encontramos un producto oscuro y sin filtrar.
Olor. En nariz se perciben las típicas notas de las cervezas tostadas: caramelo y regaliz.
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca la cerveza entra con un cuerpo medio-alto, en donde de primeras se percibe un agradable dulzor que da paso a matices tostados. Tiene un segundo trago, en el que curiosamente, se percibe el lúpulo bastante, pero sin resultar amargo, pues dicho sabor está muy bien equilibrado, percibiéndose sobre todo en la garganta. En el postgusto hace salivar bastante, dejando una notable astringencia.
Amargor. La empresa le da 3 unidades de amargor en la escala de la botella, de modo que unos 29-30 IBU’s los vería correctos para dicha bebida, aunque personalmente, perceptibles, le daría un poco menos.
Maridaje de la cerveza Criolla
Esta bebida la tomé junto a un plato de garbanzos con ajo y queso, resultando en una pésima combinación, pues cuando lo juntaba en la boca, el tostado de la bebida se acrecentaba, y la sobriedad y amargor del garbanzo también. Lo tomaría con una carne con salsa dulce o cualquier plato proteico con un componente dulce que contrarreste.


