¡¡¡Muy buenas a tod@s cervecer@s!!! Hoy me encuentro reverendamente feliz debido a que os traigo una cerveza de esas que no son muy usuales y que, cuando miras el BJCP, dice, ¿cómo sabrá? Concretamente os traigo la cerveza Rodenbach Alexander de Brouwerij Rodenbach, bebida que compré de forma digital en la tienda de Brew House a un precio de 2,99€ la botella de 33cL, o lo que es lo mismo, casi 9€ el litro. Este precio es un tanto elevado, aunque hay que considerar que, como veremos, se trata de un estilo poco usual, por ende, lo vale.
Acerca de la empresa
La birra está producida por Brouwerij Rodenbach, empresa belga situada en Roeselare (población de unos 60.000 habitantes) caracterizada por la «R» que adorna a su logo (como el comienzo de mi nombre).
Su página web, de un color rojo, fiel al logotipo, si bien no está en español (a menos que tires de traductor de Google, que ya sabemos todos cómo funciona), es bastante intuitiva, mostrándote en la cara principal algunos de sus productos, junto a una explicación del estilo que manejan (Flanders Red Ale), las tarifas para visitar su empresa y algunas recetas para maridar las bebidas. Asimismo, puedes mantenerte conectado para que te envíen publicidad de la empresa.
En cuanto a los apartados de la web, encontramos varios interesantes. En primer lugar, el de Onze bieren (vamos, el de las Cervezas), con unas diez referencias, embotelladas con un estilo similar. Luego tenemos el de Brouwerij (o Cervecería), en el que se incluye información relativa a la empresa física, como la reserva para hacer visitas (a un precio de 12€ por persona), su manifiesto, y la maquinaria y procesos utilizados en la elaboración de los productos. También tenemos el apartado de WebShop (vaya, el que les interesa está en inglés), el de Recetas (con varios grupos, como las Clásicas y las Vintage) y el de Contacto, en donde escribir un ticket (también se puede contactar vía Gmail o teléfono).
Acerca de la cerveza Rodenbach Alexander
La birra se trata de una Flanders Red Ale, estilo que se podría considerar a caballo entre las Ale y las Lámbicas. ¿Por qué? Respecto al término Ale, como su nombre indica, es una birra de fermentación alta lo que supone tiempos más cortos de fermentación y el uso de levaduras ale (las que se depositan en la parte superior del tonel), dando notas principalmente frutales. Por otro lado, la vena lámbica le viene en que es una cerveza sour, caracterizada por el uso de levaduras salvajes que acidifican el mosto, dando una cerveza «agria«. De hecho, me corrobora esta ambivalencia en que, dentro del BJCP se encuentra en el grupo 23, junto a las lambic, gueuze y gose.
Es una cerveza que, según su ficha web, tiene un nivel de 3,5 sobre 5 de acidez (bastante elevado), habiendo pasado 18 meses envejeciendo en barrica de madera de roble (parece más un vino que una cerveza, lo que me extraña es su baja graduación de 5,6º).
Asimismo, está bien premiada, con 12 premios desde el 2017, destacando, en 2018 la medalla de oro al estilo Flanders Red Ale, y en 2022 la medalla de oro y el ganador nacional a la cerveza Sour Ale en los World Beer Awards.
Si queréis conocer más datos acerca de este estilo, podéis leer el resumen inferior, basado en las especificaciones del BJCP:
Apariencia. Color rojo oscuro a rojo-marrón (10-17 SRM), bastante cristalina, con una corona blanca o pálida con buena retención.
Olor. Predominio de la fruta, acompañada de la malta. Asimismo, puede ir acompañada de otras notas complejas como vainilla o chocolate. No hay notas de lúpulo.
Flavor y percepciones somatosensoriales. Cuerpo y carbonatación medias, con cierta astringencia (a veces un poco ácida). Similar al olor, con cierta acidez que se percibe inversamente proporcional a la malta. El amargor es bajo, aunque puede verse reforzado por los taninos y ácidos.
Estadísticas vitales. De 10 a 25 IBUs y de 4,6º a 6,5º.
Análisis técnico de la empresa
Afortunadamente soy de esos que le tira un limón entero a la paella, y que se come el yogur sin nada, por ello, entiendo y espero que la cerveza Rodenbach Alexander de Brouwerij Rodenbach sea de mi agrado. Pero antes de proceder a la embriaguez, veamos que hay detrás de la birra.
Embotellado. Es una bebida bastante simple y elegante en cuanto a su presentación. Se compone de dos etiquetas (la frontal roja, y la trasera de color perlado), más un aluminio rojo que rodea el cuello de la botella con el logo y nombre de la empresa. En la etiqueta frontal aparece, además, el estilo de bebida, la aclaración de que está envejecida en madera y macerada con zumo de ciruela agria y el lugar de producción. Por otro lado, en la trasera encontramos un intento de lista de ingredientes, el volumen alcohólico y de líquido, las unidades de alcohol de tres países (Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda) y la fecha de consumo preferente. En cuanto a la chapa, es roja, con el logo de la empresa.

Ingredientes. La bebida no especifica su lista de ingredientes ni en la botella ni en la página web, de modo que, debo intuir su composición. En el recipiente se especifica que contiene malta de cebada y un 1,3% de concentrado de zumo de cereza, por lo que, a esto, habrá que añadirle el agua, el lúpulo y las levaduras ale y salvajes.
Contenido alcohólico. Estamos frente a una cerveza de graduación media, con 5,6º cada 100mL, o lo que es lo mismo, 4,48g en ese volumen. Esto, extrapolado a la botella entera, nos da un total de unos 15g de etanol, cantidad que supone 3/4 de la recomendada moderada para mujeres (20g) y 1/2 de la de hombres (30g).
No obstante, hay que remarcar que la mejor cantidad de alcohol que se puede consumir es la de 0 gramos.
Contenido energético. ¡Fatalidad! ¡No disponemos de ese dato! Bueno, haremos matemáticas a partir de sus nutrientes (alcohol y azúcar, suponiendo unos 4g de este macronutriente). ¿Cómo? 7*4,5 + 4*4= 47,5kcal, es decir unas 47-48kcal cada 100mL. Esto extrapolado a todo el botellín se convierte en unas 158kcal.
Análisis organoléptico de la cerveza
Con este solecito del Mediterráneo, no hay nada mejor que un plato ácido, sabor que reina en las mesas de los chiringuitos con la sangría, paella, calamar a la andaluza, pescaito frito… Veamos si la cerveza Rodenbach Alexander de Brouwerij Rodenbach cumple mis expectativas.

Color. La cerveza posee una tonalidad roja-marrón, bastante curiosa, de 15-16 SRM según mi parecer.
Espuma. La elaboración no produce mucha cantidad, yéndose bastante rápido (retención tiene poca). Respecto al rocío, es elevado, aunque no se aprecia muy bien, y es que es una cerveza muy turbia. No obstante, si se mira en la copa por la parte superior, se puede apreciar una mayor claridad (al punto que, en los bordes, se ve claro tirando a transparente).
Olor. En nariz las notas aportadas son a sangría, fruta de hueso (un poco fermentada), levadura y pan. Se nota el paso por barrica, con unas impresiones bastante interesantes y agradables.
Flavor y percepciones somatosensoriales. En boca entra con un cuerpo medio, bastante efervescente, destacando en acidez (parece láctica) y dulzor (un tanto artificial). A continuación, aparece algo de fruta, también artificial. Apenas hay amargor y el postgusto es semi-seco (principalmente por el efecto del ácido, que reseca un poco las mucosas). Finalmente, el dulzor permanece en la garganta, y secundariamente en la lengua.
Amargor. Esta bebida no considero que tenga amargor, y si lo tiene, es sobre el papel, pues los ácidos orgánicos tapan toda sustancia capaz de desencadenar la respuesta de este sabor. Le daría 3-4 IBUs perceptibles por cortesía.
Maridaje de la cerveza Rodenbach Alexander
Acompañé el producto en cuestión de un plato de caballa con verduras y pan integral. Resulta en una combinación agradable puesto que, asombrosamente, queda bien ese nivel de dulzor con la verdura, el cual contrasta, a su vez, con la proteína. Asimismo, el ácido aliña el plato, como con el zumo de limón.
Otra opción puede ser unas vieiras con piña y picadillo, un cerdo agridulce con espárragos y almendras y unos tacos de pollo con salsa de lenteja roja y tzatziki.


